No hay un solo documento de cultura
que no lo sea a la vez de barbarie.
Y si el documento no está libre de barbarie,
tampoco lo está el proceso de transmisión de unas manos a otras.
Walter Benjamin

Ley del tercero excluido:
Ley de la lógica [formulada por Aristóteles],
según la cual de dos proposiciones en las que una niegue lo que se afirma en la otra,
una de ellas es necesariamente verdadera. […] “A es B o no B”, el tercero no se da.
Diccionario filosófico

Tercero incluido es una editorial que nace de la acumulación originaria obtenida a través de la autoexplotación como jardinero en régimen de autónomo. La editorial va a ser pequeña por necesidad, pero no por convicción; la tasa de ganancia escasea en la coyuntura actual del capitalismo y cuando se aúnan el explotador y el explotado en un mismo cuerpo y una misma fuerza de trabajo, la contradicción está servida. Tercero incluido no pretende ser una “tercera vía” que resuelva la contradicción, sino una palanca que sitúe la cuestión en campo a favor -a lo que Paolo Virno llama éxodo, y de quien tomamos prestado el nombre-. Para ello, la editorial apuesta decididamente por la cultura libre y todos los libros se van a publicar con licencia creative commons, salvo en aquellos casos en los que el tenedor de los derechos se niegue a cederlos bajo esta condición, y aún así el libro merezca ser publicado.

La del «autoexplotado» es una figura típicamente posfordista, pero no es la única. Otras la acompañan en la empresa, en el sentido más amplio, por lo que estaría mal por mí parte si no las hiciera aparecer: 1) Oriol (Catalunya), encarna la «profesionalidad difusa», no hay manera de que se aprenda el nombre de las plantas pero sabe hacerse valorar conductas genéricas de la vida cotidiana, que también sirven para la jardinería; 2) Juan (República Dominicana), ha corroborado la tesis de que el «virtuoso» no es solo el primer violinista de una orquesta filarmónica, también lo puede ser alguien como él, que vivió en Madrid, Bérgamo y Barcelona haciéndose pasar por otro para eludir la repatriación; 3) Gabri (Catalunya), ha interiorizado el «rechazo del trabajo» y con trabajar media jornada ya tiene lo suficiente para vivir; 4) Arfan (Senegal), «intelectualidad de masa», a pesar de hablar cuatro lenguas, y cotizar por más de cinco años en la Seguridad Social, el estado español no le permite traerse a su familia, que es lo que desea.

En un horizonte próximo existe la posibilidad de socializar la empresa de jardinería, lo que significaría socializar la contradicción, sin resolverla.

Valga la editorial para pensar en un mundo en el que no se reproduzca más la barbarie del trabajo.

Raúl Olivencia del Pino
editorial@terceroincluido.net